Duration

Maria Friberg

16 noviembre > 21 diciembre 2013

Una de las principales cualidades de etapas fotografía como un género es su estética. La belleza desafía a los ojos y revela las historias que son subversiva y ambigua. La interacción entre la belleza y el elemento sobrenatural de la imagen despierta nuestra curiosidad visual. Una mirada a la obra de Maria Friberg, desde finales de 1990 hasta hoy, muestra que domina totalmente el material.


En su obra, el artista pone de relieve la vida humana en relación con un contexto más amplio, en la cual es dificil de identificar las fuenzas de la naturaleza y de la cultura. A través de sus últimas obras, ella puso en la foto sus preguntas a través de la infancia. El trabajo Belonging (2010) muestra a un joven sentado en un monton de juguetes de colores subidos. Este es el retrato del hijo del artista con los temas colosales que tuvo desde su juventud. Esta obra se convierte en una reminiscencia del espíritu de la obra conceptual de un icono, el artista estadounidense Barbara Kruger, I shop therefore I am 1987. Belonging es un testimonio convincente de la sociedad de consumo contemporánea.


Es en este mismo sentido, a través del niño, Friberg muestra la influencia de la tecnología en nuestro estilo de vida en la serie Duration (2012). Arriba, en un cuarto oscuro y aislado, vemos la silueta de una persona que se sienta sola en frente de un laptop. En el fondo aparecen las grandes ventanas que dan un paisaje primaveral. El ambiente casi solemne de la sala supone que el uso de la computadora se revela como una parte sagrada de nuestra vida. El niño en esta imagen parece estar en un estado hipnótico y la sensación de aislamiento y de soledad es evidente aquí. Sin embargo, los medios de comunicación, y en particular que la computadora permite quel nino pudo interactuar con amigos a través de los medios de comunicación social. En la misma serie, en otra obra cambiamos de lugar por encontramos en un palacio del final del siglo XVIII. Una vez más, podemos observar a un niño pequeño sentado en el suelo al final de un largo pasillo. En el fondo vemos a un adulto - probablemente la madre del niño - que también esta sentada en el suelo.


Aunque no podemos discernir lo que tienen en sus manos, sus posturas demuestran que ambos son absorbidos por la tecnología. Físicamente cerca, se les proporciona aislados en sus propias islas digitales, así el artista y denuncia la utilización de la comunicación universal.Este tipo de crítica social es típica del arte de Maria Friberg. Por lo tanto, esta puesta en escena hace que el espectador a reflexionar sobre la existencia humana moderna en un mundo definido por el consumo. Estecosmos nos paraliza por una infinidad de posibilidades y vamos a mantener la ilusión de la búsqueda del poder. Duration 1 es a la vez triste y sagrado. En la luz que cae sobre el suelo, parece que la ombra postrada. La ventana se cambia por la realidad de lo virtual.

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